LOS GUARDIANES DEL TIEMPO

28 de febrero de 2015


TIEMPO FINAL – NUEVO TIEMPO


Estas notas son parte de un borrador sobre temas que apenas se vislumbran, por lo que no pretenden acceder a la categoría de artículo.

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“. La batalla entre la oscuridad y la luz es un mito ancestral que se hunde en el misterio de los orígenes… La esclavitud del hombre está ligada a este mito. La separación de la materia del espíritu designa el tiempo de la esclavitud, del encierro en la materia y la desaparición de lo esencial del envoltorio de las cosas y de los hombres. Esto es, el ingreso a la era de la oscuridad de la que estamos emergiendo .” 

Alquimia. El secreto entre la ciencia y la filosofía. Andrea Aromático. Ed. Claves 
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Para indagar los orígenes de nuestra existencia como humanos, nuestras reflexiones se pierden irremediablemente en la noche de los tiempos.
Es imposible tomar las especulaciones que trataron de explicar el comienzo de nuestra existencia en la tierra ya que todas adolecen de un antropocentrismo exagerado: “Que nos originamos en monos u otros animales primitivos”, “Que somos los restos de una super civilización auto-destruida”, “Que fuimos creados como esclavos de seres extraños para luego ser abandonados a nuestra suerte”… en fin...si eliminamos toda esta fantasmagoría de los orígenes, nos encontramos de hecho con un fenómeno innegable: Hubo una oscuridad insondable que en su momento fue horadada por la luz.
Esto nos obliga a pensar que ese instante ocurre cuando el sol logra penetrar la envoltura oscura en la que está envuelta la tierra y en ese juego de polaridad luz-oscuridad, se inicia (¿nuevamente?) un ciclo evolutivo.
Sabemos que el juego de polaridades es el motor del movimiento. La oscuridad total es quietud, la luz total también. En esa quietud solo la nada o el vacío están presente, paseando sus formas aún por la falta de un polo referente que le sirva de motor a sus transcripciones para adquirir otro estado de vibración.
Los libros sagrados de todas las religiones mencionan la aparición de la luz como inicio del origen y esto es innegable. En un principio las tinieblas y luego la luz…
Cuando se inicia un juego de polaridades, lo que se pone en marcha es la inteligencia del cosmos. El orden natural se pone en movimiento. Ya sabemos por las investigaciones de la Orgonomía que la envoltura energética del cosmos guarda el potencial de inteligencia que luego se distribuye a través de las polarizaciones de todo lo existente. Materia y energía.
Sabemos que del continum cósmico se desprenden sistemas que trasladan la inteligencia a las sucesivas transcripciones de la energía: animales, plantas, minerales y todo lo que (por degradación llegó a transformarse en materia) fue degradándose en frecuencias hasta llegar a ser materia.
De esta manera, para que la irrupción de la existencia real de las cosas se concrete, el cosmos pierde su unidad, se disocia en luz-oscuridad, en materia y energía, generándose de esta manera una dinámica donde, del vacío expresado por la energía, surgen formas que se materializan para objetivar la existencia de una nueva materia.
Obviamente, la célula viva es una consecuencia directa de esta dinámica, y de esta manera se iniciaría la formación inteligente de estructuras vivas. La forma de su expresión material también se pierde en la noche de los tiempos. Solo subsiste la presencia de inteligencia trabajando en un movimiento evolutivo que ya no puede detenerse. 

De esta dinámica surgen sistemas inteligentes que se van apropiando de los movimientos intangibles que circulaban en el vacío. La investigación Orgonómica ha podido aislar algunos de estos sistemas y describirlos. Los denominó BIOFUNCIONES ya que se encuentran en la base de toda transcripción hacia la materia. Son el punto de conexión entre la inteligencia del sistema que se insinúa y la membrana que lo va a contener.
Y aquí debemos nuevamente dar un salto en nuestras reflexiones para creer que cuando un sistema inteligente ingresa en un organismo, éste inicia su movimiento evolutivo inexorable.Debemos sospechar que la máxima expresión inteligente de ese movimiento está expresada en el organismo humano. Digamos muy sintéticamente que el sistema inteligente albergado en el organismo humano puede ser llamado PERCEPCION. Decimos así que un sistema actúa sobre la realidad de las cosas a través de una acción: LA PERCEPCIÓN.
Agregamos entonces que llamamos PERCEPCION a la acción de sistemas de energía que pueden actuar libres de masa o a través de un organismo como por ejemplo, el ser humano.
La actividad de la percepción consiste en incorporar experiencia al acompañar el movimiento evolutivo de las polaridades. En el mismo sistema se van acumulando las alternativas que la evolución va imponiendo a la materia para que ella acompañe y actualice sus formas frente a los cambios que produce el movimiento de lo intangible.

En este punto, el hombre que percibe ya tiene incorporado el origen, la primera polarización. Su percepción ha grabado en su sistema inteligente el momento en que la unidad del cosmos se partía y de esa experiencia no podrá separarse nunca más. 
Ahora bien, la noche de los tiempos tiene testigos que se encuentran moviéndose junto con la evolución. Son humanos cuya impresión de unidad del cosmos supera los fenómenos de superficie que va generando la disociación. Sus genes reparten esa información para inquietud de los organismos que la van recibiendo. Es una generación de humanos cuya percepción se encuentra instalada en el estado de unidad del cosmos, en el estado de fusión inseparable entre materia y energía.

A medida que avanza la disociación de la luz y la oscuridad estos hombres deben refugiarse, pues su visión atenta contra las certezas que produce la existencia de la materia independiente del espíritu. 
A medida que la alienación en la materia de los grupos humanos crece, ellos deben crear diferentes maniobras para conservar su primera impresión, sus orígenes, es decir su verdadera existencia.
Para ellos se hace necesario manipular la materia para regresarla a su estado de fusión pues saben que la continuidad de la disociación conduce al caos, a la entropía.
Saben también que la evolución debe pasar por este estado de cosas donde la destrucción de la unidad precede a la recuperación final del estado de fusión primitivo.
Así nacen los alquimistas, ejército de originarios que conservan en sus genes la impresión primera de unidad cósmica para poder recuperarla en toda su plenitud cuando el tiempo de la fusión haya llegado.
Sin esta tarea oculta y silenciosa, el regreso de la unidad a través de la fusión acabaría con todo lo existente, incluso con la comunidad humana ya que ésta no está preparada para la vivencia de unidad de todas las cosas y ella, su percepción, vagaría sin rumbo y sin contenido.

LA ALQUIMIA 
Describe la conducta responsable y continuada a través del tiempo, de estos hombres de los orígenes, guardianes de nuestro futuro.
Si bien, la separación entre ciencia y religión avasalló las posibilidades de una comprensión mayor de nuestra existencia, LOS ALQUIMISTAS crearon otra vía de conocimiento que inexorablemente incluye el estado de fusión de todas las cosas.
Espiritualizar la materia y materializar el espíritu fue la consigna. Así, en lo material utilizaban hornos, aparatos de destilación para cocinar la materia y lograr el traspaso sistemático de sus estados hasta llegar al espíritu, y viceversa, buscaban en el contacto consigo mismos la activación de sus genes de fusión para darle al espíritu nuevas formas materiales.
La alquimia establece siete principios correspondientes a las cualidades intrínsecas de los metales simples:
Estos metales no son considerados elementos materiales sino principios arquetípicos. De ellos se deriva la siguiente tabla:

Luna = plata
Mercurio = mercurio
Venus = cobre
Sol = oro
Marte = hierro
Júpiter = estaño
Saturno = plomo

Astrología y alquimia son elementos inseparables. Los planetas regulan las diversas maniobras y representan los primeros productos de la materia elemental madurados por el espíritu en el seno de nuestra tierra.
En términos actuales basados en nuestras observaciones orgonómicas sobre el comportamiento del plasma solar, diremos que el objetivo fundamental de la experiencia material alquímica, era la de aprisionar unidades de plasma solar que contienen altísimas temperaturas y que puede convocar y transcribir cualquier tipo de materia. En nuestros estudios el fenómeno de la Kundalini y la combustión espontánea son un ejemplo de ello, ya que nos sirvieron de guía para esta comprensión.
Se trataba entonces de conseguir un elemento lo suficientemente purificado para convertirse en catalizador del espíritu (plasma solar) e impregnarse del mismo transformándose éste en agente de transmutaciones reales en el plano material.

El vaso, el crisol de los alquimistas posee una precisión tal que si no se la obtiene la obra no se realiza. Es como una matriz de animal donde se (genera el envoltorio suficiente y necesario para retener el espíritu (plasma), al igual que lo hace el seno materno. 

KUNDALINI - FUEGO SERPENTINO - PLASMA SOLAR
Para continuar nuestra exposición, vamos a repasar algunos conceptos de la física:
Las eyecciones de masa coronal que periódicamente el sol emite a través de lo que los físicos llaman tormentas solares, expulsan enormes nubes de plasma al espacio. Estas nubes de plasma son llamadas vientos solares y arrastran con ellos infinidad de partículas subatómicas.
La radiación producida por estos vientos impacta sobre la superficie de los planetas produciendo choques electromagnéticos de alto poder. En el caso de nuestro planeta, la tierra está recubierta por una envoltura electromagnética llamada ionosfera que es la que filtra las fuertes radiaciones emitidas por los vientos solares. Así, el plasma que ingresa a la superficie terrestre llega con una modalidad impresa ya por esa filtración.
Los laboratorios de física han intentado en vano retener para su estudio a este plasma solar. Para ello crearon especies de jaulas electromagnéticas que detengan su carrera hacia el centro ígneo de la tierra pero su altísima temperatura (13 a15. 000 grados centígrados) hace imposible la tarea. El plasma solar solo dura fracción de segundos encerrado para luego seguir su carrera hacia el centro de la tierra.
Si bien este es el comportamiento de la radiación plasmática frente a los materiales inertes, existe otro destino al que llega su viaje desde el sol.
Envuelto en el misterio de sus orígenes, el comienzo de la vida en la tierra está estrechamente vinculado a la relación con la luz del sol.
En algún momento del tiempo de origen se produjo el misterioso fenómeno de reversión donde las mismas partículas subatómicas de altísima temperatura generaron una autodefensa que interrumpió su carrera hacia su disolución final en el centro ígneo del planeta.
La misma partícula desarrolló una membrana húmeda que la encerró y allí se inició la fusión entre espíritu (partícula ígnea) y materia (membrana auto concebida o trasmutación de la forma en contenido, del espíritu en fusión con la materia).
Sabemos que toda célula viva tiene como función fundamental, la defensa de su integridad frente a los embates del tiempo que va variando en estímulos y que amenaza con la disolución de la membrana si ésta no promueve mecanismos de adaptación a los numerosos obstáculos producidos por el avance del tiempo sobre el ambiente (avance que conocemos con el nombre de "evolución").
Así, cada envoltura orgánica de la substancia viva está crónicamente en una actividad defensiva. Podemos inferir que todos los organismos vivos son expresión de esa defensa y que su actividad, llamada vida, consiste fundamentalmente de eso, defenderse y sobrevivir.
Desde el lugar donde se encuentra el núcleo ígneo en los organismos, se desprende el calor necesario para alimentar y mantener equilibrada la membrana orgánica. A lo largo de nuestro trabajo de investigación acerca del metabolismo energético, pudimos observar algunos importantes fenómenos que corroboran nuestras sospechas acerca de la existencia de esa unidad de plasma venida del sol:
  • El trabajo de meditación llevado a cabo por monjes que concluye con el ascenso del “fuego serpentino” fue una señal de la existencia de este elemento. Kundalini asciende por los canales vertebrales disolviendo y quemando los obstáculos que impiden su elevación hasta la cumbre de la cabeza donde rompe el “himen” que separa los dos hemisferios cerebrales y logra la fusión de los mismos, “iluminando” al aspirante, sumergiéndolo en una experiencia mística donde el sujeto se reúne finalmente con la totalidad.
  • Ya son conocidos los numerosos y misteriosos casos de combustión espontánea que aún no tuvieron una respuesta clara por parte de la ciencia. ¿Por qué una persona puede incendiarse desde adentro sin dañar su entorno y desaparecer en las cenizas de su propio cuerpo?
  • Y para que la razón entre también en estas reflexiones, diremos que los estados febriles son producto de reacciones defensivas donde el núcleo ígneo actúa para equilibrar la pérdida de armonía en la membrana que lo protege.
Para completar el cuadro de situación, decimos que en el organismo humano, el núcleo ígneo se encuentra alojado en un lugar semimaterial, considerado por la mística oriental como un centro de energía o chacra. Ellos lo denominan el chacra mulhadar y lo ubican en el espacio que se encuentra entre el ano y el utrículo prostático en el hombre. Igual localización anatómica en la mujer.
A medida que el núcleo plasmático mantiene saludable su membrana, va perdiendo el ímpetu quinético que lo aceleraba hacia el centro de la tierra y por fin termina saliendo del seno que lo contuvo, con suaves emanaciones hacia arriba, las que utilizan los meditadores para guiar su ascenso hacia la cabeza, pero más allá de esa utilización práctica, podemos observar el regreso del plasma solar a su origen, el sol, asciende, busca el espacio allá arriba. Si, el fuego, elemento base fundamental de nuestras vidas representa la actividad cotidiana del plasma solar regresando a su origen, el propio sol.
Cuando observamos un organismo que ha dejado de existir, vemos como su coloración se obscurece y el calor aumenta a medida que la putrefacción avanza. Poco a poco se “quema”, pierde el fuego que lo alimentaba y este asciende buscando integrarse a su origen.
Un leño ardiente se va extinguiendo a medida que el fuego que mantenía el vegetal vivo avanza hacia la superficie y se retira hacia las alturas desconocidas de la atmósfera.
Podemos afirmar que el fuego es la substancia ígnea venida del sol que regresa a su origen una vez que se libera del anclaje material que la mantenía unida a la tierra y a la entropía.

De esta manera tenemos cual es el metabolismo energético que como un “hilo intangible” vincula el espíritu-cielo-sol con la materia-tierra. Es posible que la intangibilidad y comportamiento fuera de las posibilidades perceptivas de los sentidos haya dado el toque misterioso que lo transformó en el espíritu venido de los cielos. De esta manera nos proponemos develar el mito de la alquimia: la búsqueda de la unión entre el cielo y la tierra para recuperar el sentimiento de unidad que es el fundamento de la existencia toda. 
La consagración a la tarea de mantener la visión de unidad tuvo como finalidad enfrentar un tiempo de disociación donde la unidad estaba perdiéndose definitivamente. Sin la impronta genética que dejó esta generación de hijos del sol, hubiera sido imposible volver a reunir las partes disociadas y el espíritu vagaría sin rumbo nuevamente en las tinieblas.

El tiempo de la unidad ha llegado, la fusión comienza a asomar su grandeza y el espíritu se empieza a manifestar en muchas de las expresiones del carácter humano. El materialismo va cediendo espacio al espíritu. 
Nuestra certeza de que esta generación de guardianes de la unidad depositó en el material genético humano lo que llamamos “el gen alquímico” ya no se pone en dudas.
Muchas veces nos preguntamos porque muchas personas ponen a funcionar su intelecto para reunir ambos reinos y otros no. ¿Porque la mayoría permanece impasible frente a las posibilidades de conocer y avanzar acompañando la evolución que ocurre en el tiempo, mientras que otras manifiestan un fuerte impulso a buscar respuesta frente a lo desconocido?.
Lo cierto es que “el gen alquímico” no logró ingresar en los ADN de todos los seres humanos y solo un puñado de semillas de fusión fueron incorporadas a la cadena genética de la humanidad.

NUESTRO APORTE. NUESTRO TRABAJO. NUESTRA TERAPIA 
Casi al final de nuestra tarea de abordaje e investigación en el campo de la percepción vamos cerrando este simple pero enorme rompecabezas que significó el trabajo con la energía vital a través del cuerpo, a través de la materia viva y no viva.
Después de más de treinta años de tarea constante, el fenómeno comienza a mostrarnos el mapa que recorrimos casi intuitivamente para cuidar también nosotros la supervivencia de la unidad de todas las cosas.
Nuestro abordaje terapéutico se inició ingenuamente para borrar las huellas del pasado que impedían una vivencia plena del día a día. Poco a poco fuimos derrotando con el conocimiento una cerrada coraza que se oponía a las tendencias más profundas e integradoras de las personas. Para ello utilizamos las sensaciones que invaden al cuerpo cuando la energía circula presionando las resistencias. Tolerancia fue la palabra clave y transcripción de lo agobiante el resultado.
La consigna de “hacer consciente lo inconsciente” nos orientó hacia una mayor sensibilidad para detectar las impurezas del carácter y del cuerpo físico (posturas, gestos). De este modo quedó claro que el avance en el logro de la plenitud perceptiva y del organismo, consistía en ir transformando la vida cotidiana en algo cada vez más sutil, más sensible. Ello daba por resultado una aproximación lenta pero inexorable a frecuencias energéticas mucho mayores y nos acercaban al sistema de energía que permanecía disociado del cuerpo, orbitando en la periferia del mismo.
Paulatinamente fuimos logrando el contacta cuerpo-campo y nuestro código terapéutico incluyó este avance como definitivo. El abordaje terapéutico no se completaba si el intelecto no unía cuerpo y campo en un solo percepto. Nace de este modo lo que Reich denomino “el pensamiento funcional” que no es sino la expresión de la percepción de la unidad en todas las cosas. Sensación y representación simbólica no se separaron más para bien de nuestro abordaje terapéutico.
Sin saberlo nos fuimos acercando al núcleo ígneo debido a que la frecuencia del cuerpo se acercaba a la del campo. La eliminación de los obstáculos como fantasías neuróticas producidas por la historia personal o las distorsiones posturales y funcionales del cuerpo nos iba acercando a las emanaciones del centro donde el plasma encerrado vibraba hacia arriba su calor. Si, habíamos logrado accidentalmente acercarnos al núcleo de búsqueda de todo alquimista, el hilo que une el cielo con la tierra, la energía con la materia.
Digamos que el tiempo de la fusión ha llegada y nos encuentra dispuestos perceptivamente para comprenderlo y vivirlo. Nuestro intelecto fraguado en el ejercicio de la unidad, mantiene el gen alquímico. Es de esperar que la memoria sensible lo active para brindarnos finalmente todo el esplendor de la totalidad manifestada en el regreso a la fusión de espíritu y materia.

Alberto Díaz Goldfarb

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