El cuarto ámbito

Conferencia sobre la posible evolución de la percepción humana
por Alberto Díaz Goldfarb

Para iniciar la presente exposición partiremos de la afirmación de que el ser humano ha ido evolucionando a través del tiempo desde sus orígenes y hasta nuestros días. No podríamos decir que el homo sapiens de las civilizaciones antiguas y el homo sapiens de nuestra era tecnológica son lo mismo. Así, la percepción humana a través del cuerpo también ha sufrido las alteraciones impuestas por esta evolución.
En términos generales decimos que el hombre fue transitando por diferentes estados perceptivos propios de cada época, en un desarrollo funcional y creciente capaz de brindarle una aproximación cada vez más integral y acabada a las dos entidades que definen su existencia, esto es, lo temporal y lo eterno. A través de esta evolución, el organismo, representante vital de lo eterno, se fue modificando a través del cuerpo, receptáculo del yo y por ende representante de lo temporal.
En nuestra terminología biofuncional hemos diferenciado cuerpo de organismo por considerar que el organismo es el aspecto genérico que define al hombre como un ser humano, mientras que el cuerpo es la modalidad individual de ese organismo, regido por un yo que lo particulariza, que le da un carácter y que lo hace peculiar.
En esta búsqueda de comprensión del fenómeno perceptivo en su aspecto histórico y evolutivo, tomaremos el inicio de la era cristiana como el punto de inflexión entre dos etapas, a nuestro entender, claramente diferenciadas por sus características perceptivas.
En los tiempos anteriores a la era cristiana, la percepción humana carecía de un límite definido entre el yo y el no yo. En otras palabras, el cuerpo como representante yoico no se distinguía demasiado del organismo como representante del hombre universal. La individualidad no era, por tanto, el rasgo característico de entonces, y el hombre se definía más por su pertenencia a la raza o a la tribu que por sus particularidades personales. Tampoco existía una clara discriminación entre mundo interno y mundo externo. Esta es una cosmovisión que en muchas comunidades se ha mantenido, y en la que el sujeto conserva disueltos los límites entre él y el mundo. Las prácticas actuales de las creencias de oriente -como el budismo, el taoísmo, etc.-, a través de las cuales el sujeto intenta conservar esta disolución, representan una aproximación a este modo perceptivo. La existencia era vivida, pues, como un fenómeno grupal, y era precisamente ese "espíritu de grupo" el que daba identidad y conciencia a la comunidad.
Aquella fusión con el entorno marcó una modalidad perceptiva que por sus características puede ser asociada al estado primario o perinatal del aparato psíquico, objeto de estudio de nuestras investigaciones.
La era cristiana marca el comienzo de un nuevo modo perceptivo signado por una mayor diferenciación yo-no yo, es decir, por una mayor individuación. El sujeto comienza a desarrollar consciencia de sí, lo que en términos bioenergéticos significa la posibilidad de reunir en sí mismo la totalidad de su energía vital -anteriormente dispersa en la tribu y mediatizada a través del espíritu de grupo-. Se inicia así la era de la individuación y de la autoconsciencia.
Aquí comienzan a vislumbrarse los tres estadios que más tarde distinguirán al aparato psíquico. El ámbito perinatal, lo indiferenciado, irá evolucionando hacia lo emocional, es decir, ciertos montos de energía que antes no tenían la posibilidad de ser tolerados como discriminados de la totalidad serán ahora contenidos en diferentes zonas corporales. El sujeto podrá percibir su cuerpo como diferente de la totalidad y de los demás individuos gracias a la emoción contenida. A su vez, la permanencia del espacio emocional irá generando las condiciones para la internalización de símbolos, esto es, de las representaciones de la realidad en el interior del organismo.
Debemos considerar estas pautas evolutivas como productos internos de la percepción humana, como capacidades que el organismo ha ido desarrollando a lo largo de su evolución y que en última instancia han tendido a metabolizar la totalidad de la energía vital. La consciencia de sí le ha ido permitiendo al hombre percibirse y percibir el mundo que lo rodea con una discriminación creciente hasta nuestros días.
Estamos por finalizar la primera década del siglo XXI y nuestra civilización se encuentra presionada por un cambio evolutivo inminente que se presenta con características de cambio cualitativo. Alienada en la percepción de sí misma y en su visión del mundo, la humanidad está atravesando este cambio en forma casi inconsciente y sin las herramientas necesarias para enfrentarlo. La presión que está ejerciendo el proceso evolutivo sólo es percibida en forma indirecta: a través de las alteraciones climáticas, el desequilibrio emocional y social, la caída de los valores y las instituciones y, en fin, el desmembramiento de la civilización.
No sabemos con certeza si los hombres con poder (económico, político, religioso) poseen el conocimiento y la capacidad para comprender lo que está pasando, pero sí es probable que no tengan la verdadera dimensión del período que estamos atravesando. Y aquí es donde vamos a aventurar nuestra hipótesis, basada en una observación sistemática, constante y responsable, acerca de la posible evolución del organismo humano:
Convengamos que es el organismo humano en su estado de cuerpo, de sujeto individuado, el que genera los productos culturales y los medios para llevar a cabo la vida en comunidad. Pues bien, aparentemente se ignora de plano un hecho: la evolución ha concluido una tarea y está comenzando otra. Habiendo logrado el organismo humano su capacidad funcional para tener consciencia, está en condiciones de retener la totalidad de su energía vital en los tres ámbitos biofuncionales, y es precisamente por ello, que la presión evolutiva lo impulsa hacia una nueva formación estructural del cuerpo.
Ahora bien, creemos que este estado de "completud" al que ha arribado el organismo, esta tolerancia a albergar tres niveles de transcripción (ámbito perinatal, emocional y simbólico), no necesariamente se manifiesta ordenadamente en la vida en comunidad. Si bien la cultura ha creado espacios materiales e intelectuales para todas las manifestaciones humanas, esto es, las manifestaciones que surgen de los tres ámbitos, se ha llegado a un punto de saturación sin retorno. La violencia destructiva emanada del ámbito emocional, muchas veces justificada políticamente (apoyada en el ámbito simbólico), o totalmente irracional e invasiva (apoyada en el ámbito perinatal), nos está mostrando que nuestra civilización no sabe qué hacer con la acumulación de la historia personal de sus congéneres. Amenazada por la ignorancia, nuestra humanidad no sabe cómo comportarse frente al paso evolutivo que se está insinuando.
Este paso evolutivo constituye algo gigantesco: el hombre deberá liberarse de su alienación en el cuerpo y ser consciente de que es más que su historia personal. De este modo el proceso evolutivo tendrá acceso a su cuerpo para proponerle una nueva síntesis.
Aquí nos topamos con otro elemento a tener en cuenta: la existencia de esos tres ámbitos en el desarrollo evolutivo humano no garantiza por sí sólo la independencia del sujeto de los mismos. Por el contrario, plantea un desafío que consiste en separarse de su influencia a través de la creación de un punto de observación instalado fuera del yo. El desarrollo de ese punto de observación permite entregar los tres ámbitos a los vaivenes del proceso evolutivo general que los derivará hacia la formación de nuevas estructuras funcionales.
Hemos insistido, a lo largo de todos estos años, en la necesidad de ir creando un nuevo lugar perceptivo a través de un corrimiento sistemático de la percepción: el del "observador". El observador es el lugar perceptivo al que el ser humano accede cuando logra diferenciarse de lo que hace, siente o piensa, de lo que representa social e históricamente. Desde allí se posee identidad sólo por el mero hecho de percibirse.
En otras palabras, debemos saber qué hacer con nuestra historia personal; la evolución nos está empujando hacia una nueva frontera, donde nuestra constitución corporal actual no es apta, por lo que creemos urgente desplazar la percepción desde el cuerpo al observador. Creemos también que existe un cuarto ámbito al cual nos estamos aproximando perceptivamente como parte de un proceso evolutivo inexorable. Precisamente el motivo principal de esta exposición es este fenómeno natural que se está comenzando a manifestar.
El tiempo que llevamos investigando profundamente este tema y las evidencias clínicas halladas en el curso de treinta años de trabajo nos han permitido afirmar y confirmar lo siguiente:
  • Que en la actualidad la evolución muestra claramente que entre los 30 y 40 años de edad se completa el proceso simbólico, esto es, la introyección del entorno del sujeto como conocimiento simbolizado. Esta introyección se inicia en el niño a partir de la capacidad de abstracción. El proceso de abstracción permite descubrir el nexo oculto e inasequible al conocimiento empírico, es por tanto el proceso por el cual el sujeto logra ingresar a su percepción (aprehender) las biofunciones que subyacen a la existencia de las cosas.
  • Que la completud del proceso simbólico es idénticamente funcional a la maduración yoica. Así, el yo adquiere en esta integración su máxima capacidad de abstracción.
  • Que la maduración del yo deja en condiciones al sujeto para pensarse a sí mismo. Podemos decir que el ámbito simbólico también puede ser llamado ámbito de la autopercepción, dado que en él se reúnen los elementos que permiten la individuación autoperceptiva del sí mismo. Con esta maduración el sujeto se transforma en una entidad autopercibida.
  • Que concretada la maduración del yo, y siendo el sujeto una entidad autopercibida, se inicia evolutivamente otro período del desarrollo psicofísico. En esta nueva etapa el sujeto deberá tolerar la disolución de los símbolos que sirvieron de vehículo a las biofunciones incorporadas. Habiendo logrado la maduración yoica, ya no necesita de símbolos para percibirse como entidad separada. Se inicia así el proceso de disolución del yo. El sujeto comienza a perder de este modo los anclajes simbólicos que lo vinculaban al mundo. La caída de los símbolos y la ausencia de la necesidad de sostenerlos van minando las fuerzas del yo hasta que éste se disuelve.
  • Que la comprensión y aceptación de este estadio evolutivo arrastra al cuerpo a una mutación total. Después de "toda una vida" de estar sosteniéndose con los símbolos acumulados por su historia personal, el sujeto debe aceptar el desmoronamiento de esa organización histórica. La estructura psicofísica del organismo comienza a abandonar los anclajes culturales y a recuperar el vínculo directo con el entorno natural. La transición de un estadio a otro es crítica e intensa debido al arraigo cultural de los estadios precedentes, y debido también al desconocimiento de la existencia de esta cuarta etapa de la vida.

El Cuarto Ámbito o Ámbito del Sí Mismo
Como hemos visto, en el transcurso de la vida existe un tiempo durante el cual el proceso de transcripción de los tres ámbitos va transformándolos en uno solo, el cuarto ámbito. Esto quiere decir que la fragmentación funcional en tres ámbitos producida por el cuerpo es arrastrada hacia la unidad. En este arrastre el contenido de los tres ámbitos se va disolviendo, y la historia personal queda licuada y desaparece del primer plano del carácter. De esta manera, al perder los contenidos de su historia personal, la estructura funcional del sujeto va transmutando en una unidad autocontenida (cuarto ámbito). El sujeto se transforma en una unidad o, mejor dicho, recupera la unidad originaria perdida por el movimiento evolutivo de la materia.
El pensamiento funcional es una de las señales que marcan el comienzo de este proceso de transformación en unidad, ya que surge de la transmutación de los tres ámbitos en una expresión simbólica única*. El pensamiento funcional es la consecuencia intelectual de la transcripción de los tres ámbitos que ahora -devenidos en el cuarto ámbito funcional de la existencia humana -devuelve la unidad de funcionamiento al organismo vivo; mientras que el pensamiento considerado como normal o habitual estaría mostrando todavía la separación entre sensación, emoción y símbolo, al estar invadido por ideas todavía disociadas del afecto que las generó.
La influencia de nuestra cultura sobre el organismo humano es tan fuerte y cala tan hondo en las funciones vitales que, frente a esta exigencia evolutiva y natural de abandonar los anclajes, la propia cultura defiende el terreno ganado, las jerarquías instaladas, colocando al sujeto dentro de un esquema patológico, substituyendo a este cuarto estadio evolutivo natural por otro totalmente cultural: la vejez.
El proceso de envejecimiento es interpretado así por nuestra cultura con las características de un cuadro patológico. Todos conocemos los numerosos síntomas que se asocian al envejecimiento y que justifican el deterioro del organismo como algo normal. Este cuadro nos muestra casi en forma patética la culminación del proceso de acorazamiento patológico y el triunfo del yo sobre el organismo. En realidad, durante el período en el que se comienza a producir el cuarto ámbito la existencia del sujeto se ve compelida hacia una especie de alternativa que se ha ido formando a lo largo de su historia: o el cuerpo deviene organismo y se transforma en una unidad funcional, o el organismo deviene cuerpo y se somete definitivamente a las jerarquías impuestas por la cultura a través del yo, el acorazamiento se consolida como definitivo y por ende la muerte -que es la muerte del yo- arrastra a la totalidad del sujeto.
De lo anterior se desprende que el Biofuncionalismo está considerando a la vejez como la resultante patológica de los esfuerzos que lleva a cabo la cultura encarnada en el cuerpo del sujeto para mantenerlo dentro de sus designios simbólicos y sus jerarquías de valores, y de este modo perpetuar biológicamente la civilización vigente. Es una clara alteración del proceso vital de desarrollo que, aunque parezca increíble, interrumpe la evolución humana y direcciona prematuramente al hombre hacia la muerte por autoaniquilamiento. La autopercepción dirigida hacia el proceso de envejecimiento, tal como las costumbres vigentes lo describen, va minando las capacidades naturales del organismo. Pareciera que la cultura vigente induce al suicidio individual al mantener vigente la descripción del proceso de envejecimiento como un valor indiscutible e inexorable, claro que con ello impide la liberación de las fuerzas que vinculan al hombre con su entorno natural, y que de otra manera le permitirían regresar a su origen cósmico desprendido de la pesada carga de su historia personal y social.
A las puertas de comprender desde otro lugar el proceso de envejecimiento, podemos expresar que la vejez, lejos de ser la mensajera del fin, encarna el misterio de un nuevo comienzo.
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* Sabemos que el pensamiento es una de las funciones desde las cuales se puede observar el flujo de la energía vital: la dirección del pensamiento es la dirección que toma en cada sujeto el flujo energético. En el proceso de transformación del sujeto en una unidad, el curso del pensamiento va arrastrando ideas que contienen cargas afectivas del ámbito emocional y del ámbito perinatal.

3 comentarios :

  1. Sr. A.D.G,
    He llegado al final de su libro y hay algunas cosas que necesito preguntarle.
    A veces siento inquietud de lo que me pueda responder y que me diga que su informe no es un trabajo de ciencia ficción sino que responde a la idea de continuar por el camino natural de la evolución, obstaculizado por la función intelectual institucionalizada.
    ¿Cómo hubiera imagino Ud. un desarrollo antropológico "sano"? ¿En qué escalón simbólico nos encontraríamos?
    Sería el equivalente a imaginar un mundo sin abogados?
    Una conclusión trágica sería que el ser humano fuera humano por el acorazamiento de los individuos de su medio. Sino me equivoco hay investigaciones al respecto o la misma historia del niño de Aveyron. Aunque no me queda claro si los animales generan un acorazamiento por contracción de algún tipo.
    O si es justamente ésta cualidad (la función intelectual) la que lo distingue del resto de las especies ubicándose en el último peldaño de la evolución terrestre y, al mismo tiempo, como dominador absoluto de todos los recursos.
    Generándose un desequilibrio crónico con los procesos que sustentan la vida, y por consiguiente, a su existencia.
    Más fundamental es que la extirpación del altruismo y la implantación del consumismo ha probado ser una operación sumamente exitosa en la historia de los establishment.
    El cristianismo institucionalizado ha derrumbado a cuantas voces interfirieron en sus planes. Sin embargo ha traído consigo la fe, que aunque no represente un símbolo en mi vida, no estoy en contra de aquellos que la predican ni en contra de quienes la necesitan.
    Es más, creo que el sentido de fe o la intuición de la fe, nos puede servir para aproximarnos a nosotros mismos. Fe para disolver nuestros miedos.
    ¿Cree ud. que el ser humano pueda emanciparse de la idea de polarización? y digo idea puesto a que ni siquiera podría afirmar que el humano pudiera apropiarse de su propia polarización y comprender los procesos históricos personales libre de reduccionismos.
    Es probable que al ver nuestra vida con una visión dialéctica podamos salir de algún infierno personal o social. Aunque no estoy seguro de poder establecer una relación directa y compleja entre el universo, las células y el funcionamiento del ser humano y su entorno. Sin despreciar la cantidad de ejemplos que deja a mi disposición en su informe.
    Todavía no comprendo bien cómo podremos librarnos de la idea de polarización cartesiana que nos ha hecho tanto daño a través de la historia. Lograr la disolución del yo y los anclajes simbólicos.
    Expandirnos hacia los procesos que sustentan la vida.

    Agradezco su trabajo y por abrir el camino a que muchos investigadores jóvenes podamos empezar a transitar.



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  2. Algunas reflexiones que me rondan cuando leo este artículo:

    El sujeto comienza a desarrollar consciencia de sí, lo que en términos bioenergéticos significa la posibilidad de reunir en sí mismo la totalidad de su energía vital -anteriormente dispersa en la tribu y mediatizada a través del espíritu de grupo- ¿como se produce esto?
    Se inicia así la era de la individuación y de la autoconsciencia.
    Aquí comienzan a vislumbrarse los tres estadios que más tarde distinguirán al aparato psíquico. El ámbito perinatal, lo indiferenciado, irá evolucionando hacia lo emocional
    PARECE COMO SI LO EMOCIONAL NO HUBIERA EXISTIDO ANTES, EN EL HOMBRE PRIMITIVO,EN EL ANIMAL...
    Alienada en la percepción de sí misma y en su visión del mundo, la humanidad está atravesando este cambio en forma casi inconsciente y sin las herramientas necesarias para enfrentarlo. SE DEDUCE QUE POCA GENTE SE PERCIBE DE FORMA INDIVIDUADA Y QUE LA NECESIDAD DE PERTENECER ALMUNDO ACTUAL ES ENFERMIZA?
    ....sólo es percibida en forma indirecta: a través de las alteraciones climáticas, ..... ENTIENDO EL CONTEXTO DONE ESTÁ ESTA FRASE MENOS LA IDENTIDAD FUNCIONAL CON EL CAMBIO CLIMATICO (SI ESTÁ IMPLICADO EL ORUR NO SERÍA UN PROCESO NATURAL ORIGINADO ESPONTANEAMENTE POR EL PLANETA , POR OTRA PARTE ¿HAY ALGÚN ORGONTERAPEUTA SERIO QUE HAYA DEDICADO ALGO DE TIEMPO AL TEMA DE LOS CHEMTRAILS Y SU EFECTO EN EL CLIMA Y LA VIDA EN EL PLANETA? QUE YO SEPA NINGUNO ¿POR QUE? NO LO SÉ, PERO DE SER CIERTO EL TEMA DE LAS FUMIGACIONES, ES BIEN GRAVE)

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  3. Algunas más:

    No sabemos con certeza si los hombres con poder (económico, político, religioso) poseen el conocimiento y la capacidad para comprender lo que está pasando, NO ENTIENDO LA DUDA, PARECE EVIDENTE QUE NO POSEEN EL CONOCIMIENTO Y LA CAPACIDAD
    Y aquí es donde vamos a aventurar nuestra hipótesis, basada en una observación sistemática, constante y responsable, acerca de la posible evolución del organismo humano: SE ME ACUSARÁ DE EXIGENTE, IMPACIENTE, INTOLERANTE A LA DUDA,O DOGMATICO PERO ME CUESTA CREER QUE DESPUES DE CASI 30 AÑOS DE INVESTIGACION, Y CON LA TRANSPARENCIA DE UNA PERCEPCION DIRECTA SE CALIFIQUE SOLO COMO HIPOTESIS EL DISCURSO SOCIAL DEL BIOFUNCIONALISMO. ADEMÁS CONTRASTA FUERTEMENTE CON LA SEGURIDAD DE OTRAS AFIRMACIONES SOBRE LA RELACION HOMBRE-CLIMA-PLANETA TIERRA-NUCLEO BIOLOGICO, POR EJEMPLO. O LA CONTUNDENCIA DE FRASES COMO "se ignora de plano un hecho: la evolución ha concluido una tarea y está comenzando otra." AQUÍ NO HAY DUDA, ES UNA SENSACIÓN DE "ESTO ES ASÍ PORQUE YO LO SÉ". POR FAVOR NO ESTOY CRITICANDO EL ORGULLO NI LA CAPACIDAD DE PERCEPCIÓN DIRECTA DEL AUTOR, INTENTO SEGUIRSU PROCESO DE PENSAMIENTO Y ME LLAMA LA ATENCIÓN ESTAS FRASES TAN CONCLUYENTES CON OTRAS COMO "VAMOS A AVENTURAR NUESTRA HIPOTESIS..." ES COMO SI SE TUVIERA UNA CERTEZA ABSOLUTA DEL HOMBRE COMO SER BIOLÓGICO Y AL MISMO TIEMPO NO SE ESTUVIERA EN CONTACTO CON LA REALIDAD DEL HOBRE SOCIAL
    Amenazada por la ignorancia, nuestra humanidad no sabe cómo comportarse frente al paso evolutivo que se está insinuando.ME PREGUNTO SI LA OLA DE MISTICISMOS MAS O MENOS VAMOS A DECIR "SALUDABLES" QUE EXISTE ESTÁ AYUDANDO REALMENTE A LA GENTE CON MAS CONCIENCIA (O MAS DESPIERTA COMO TAMBIEN SE SUELE DECIR) O SIMPLEMENTE ESTÁN CREANDO "COLCHONES PERINATALES" (EN FORMA DE SECTAS, AGRUPACIONES SOLIDARIAS,ECOLOGICAS, ETC, CAUSAS COMUNES, GRUPOS DE MEDITACIONES U OTRAS ACTIVIDADES ORIENTALES, NUEVOS PARTIDOS POLITICOS DE CORTE SOCIO- ECOLOGICOS, ... ES DECIR EN EL FONDO IDEOLOGIAS NEW AGES, (PERO IDEOLOGIAS AL FIN Y AL CABO) PARA TOLERAR SUS SENSACIONES.
    El desarrollo de ese punto de observación permite entregar los tres ámbitos a los vaivenes del proceso evolutivo general que los derivará hacia la formación de nuevas estructuras funcionales. ESTO NO LO ENTIENDO, NO SÉ DE QUE NUEVAS ESTRUCTURAS HABLA (BIOFUNCIONES QUIZÁ?, SON LAS PERCEPCIONES DEL CAMPO ENERGETICO? PERO ESTO YA SE DA EN PERSONAS QUE NO HAN "SUPERADO" LOS TRES AMBITOS (= PULSACIÓN DE LA CONCIENCIA?).
    la evolución nos está empujando hacia una nueva frontera, donde nuestra constitución corporal actual no es apta, por lo que creemos urgente desplazar la percepción desde el cuerpo al observador. DA LA IMPRESION DE QUE LA NATURALEZA SE HA EQUIVOCADO EN LA CREACION DE NUESTRO CUERPO, ESTO ES ABSURDO (A NO SER QUE SE REFIERA AL DAÑO TRASCENDENTAL QUE NOS HACEMOS EN EL NACIMIENTO Y EN EL CORTE DEL CORDON UMBILICAL)
    Creemos también que existe un cuarto ámbito al cual nos estamos aproximando perceptivamente como parte de un proceso evolutivo inexorable. Precisamente el motivo principal de esta exposición es este fenómeno natural que se está comenzando a manifestar. A QUE FENOMENO SE REFIERE, ¿AL CUARTO AMBITO O AL PROCESO EVOLUTIVO. PARECE SER A ESTE ULTIMO, YA QUE SE EXPRESA SIN DUDA (SE ESTA COMENZANDO A MANIFESTAR). REFIRIENDOSE AL CUARTO AMBITO HAY DUDA (CREEMOS QUE EXISTE...)

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